La cloración/decloración
El agua desinfectada es sometida a una intensa cloración por dos razones: por un lado, para responder a la demanda química inmediata en cloro y, por el otro, para acabar de eliminar el amoníaco.
Esta cloración se realiza en enormes tanques compartimentados para forzar el contacto agua-cloro durante dos horas.
Posteriormente, el agua se somete a una decloración mediante la adición de anhídrido sulfuroso para eliminar el desagradable gusto a cloro.